lunes, 10 de mayo de 2010

Homenaje a Diane Arbus por su hermano, Howard Nemerov

Para D-Muerta por su propia mano

Mi querida, me pregunto si antes del fin
pensaste en aquel juego de niños
al que seguramente jugaste, en el que
corres por encima del estrecho muro de un jardín
imaginando que es la cima de una montaña
con insondables precipicios a ambos lados
y cuando sentiste que perdías el equilibrio
saltaste, porque temías caer, y pensaste
sólo por un instante: Es ahora cuando muero.

Eso fue hace una vida. Ahora ya no estás,
te negaste a seguir jugando el juego de los adultos
en el que, manteniendo el equilibrio en la cima que corona la oscuridad
se sigue corriendo sin mirar abajo
y nunca se salta por temor a caer.

Howard Nemerov.

En palabras de Annie Leibovitz


Annie Leibovitz es una fotógrafa estadounidense muy famosa y una de las mejores pagadas en todo el mundo. Trabajó para revistas como Vanity Fair, Rolling Stone y Vogue y aunque es conocida principalmente por sus retratos de celebridades, Leibovitz ha practicado la fotografía documental y de paisajes.

En este fragmento de una entrevista que se le hizo a Leibovitz, la fotógrafa opina sobre Diane Arbus así como también sobre Richard Avedon, renombrado fotógrafo de modas y retratista que admiró y trató de imitar, según las propias palabras de Annie, la obra de Arbus.



Fototapeta: ¿Conociste a Diane Arbus?

Annie: Nunca llegué a conocerla personalmente pero sí conozco a gente que lo hizo. Recuerdo cuando vine a vivir a Nueva York y caminaba por las calles pensaba ‘¡Oh! Diane Arbus lo tenía fácil, ¡hay una foto de Arbus en cada esquina de Nueva York!’ Esto es simplificar un poco el trabajo de Diane porque ella realmente conocía a la gente que fotografiaba, se hacía su amiga y entraba en sus cuevas, por así decirlo… Ella fue una fotógrafa tan importante porque fotografiaba a la gente a la que la sociedad no quería mirar. No que no quisiéramos mirarlos, sino que ni siquiera los veíamos.


Fototapeta: Ella se suicidó. ¿Piensas que fue porque se involucró demasiado en el tema?

Annie: Creo que es muy complicado. No fue por un sólo motivo. Era muy inestable. La gente hace una montaña de un grano de arena. ¿Has leido el libro que Patricia Boss escribió sobre ella?

Fototapeta: He leído una biografía bastante extensa sobre Arbus pero no recuerdo el autor.

Annie: Yo no quería leerlo pero lo hice y luego me quedé con ganas de más… Creo que probablemente se sentía tanto o más a gusto con la gente que fotografiaba que con el resto. La cuestión es: ¿puede ser que ella viera a estas personas y se deprimiera tanto que se suicidó? No…

Fototapeta: No, no, no…

Annie: Ella veía esa gente porque se sentía identificada con ellos, y problablemente disfrutaba con ellos de verdad, eran muy amigos… Cualquiera que viva en Nueva York sabrá que éste es el retrato perfecto. Por eso cuando me mudé allí podía ver en cada esquina una fotografía de Diane Arbus. Pero ni siquiera me habría dijado en esa gente si no hubiera conocido su trabajo. Realmente no los habría visto.

Fototapeta: ¿Crees que Richard Avedon en su libro The American West intenta repetir el trabajo de Diane Arbus?

Annie: Qué más quisiera. Ya le habría gustado… Él deseaba con todas sus fuerzas ser Diane Arbus… Lo criticaron por eso, pero es normal. Creo que hizo un gran trabajo en el Este. Es muy honesto sobre cómo, qué y por qué lo hizo. Estaba completamente impresionado con Diane Arbus y la admiraba, y se entregó a ella. Sus hijas, Amy y Doon, son ahora sus mejores amigas. ¿Cómo puede alguien no admirar su trabajo que abarca tal brillantez? Nuenca podría ser Diane Arbus pero sí podía integrar en su propio trabajo lo que vio en el de Diane. ¡Y todos lo hacemos! ¡Todos! Es lo maravilloso. No tiene nada de malo. Todos vivimos en este mundo y nos alimentamos de los demás. Forma parte de eso. ¡Y es genial, genial! Tú me entiendes…

Fototapeta: Te entiendo y sólo quería saber tu opinión sobre el tema. Admiro el trabajo de Richard Avedon, para mí es uno de los mejores.

Annie: Es un fotógrafo genial, es realmente bueno. Es muy importante. Es simplemente un hombre muy muy inteligente. Es un gran ejemplo para la fotografía porque tiene setenta y tantos y todavía está trabajando. ¡Es genial! ¿Qué es lo que come?… Olvidalo todo… ¿Pero qué es lo que come? ¿Cuál es su rutina?

Lissette Moldel: Influencia directa para Diane Arbus


Si algo caracteriza la fotografía de Model es la falta de pretensiones y la privacidad. A lo largo de toda su vida fue extremadamente celosa de su intimidad, y se reinventó a sí misma. Con material de sobra para ello (nacida en Viena, casada con el pintor de origen ruso Evsa Model, huida de la Europa amenazada por la oleada nazi, de rica familia burguesa pero con necesidad de trabajar toda su vida para vivir…) para Model lo importante era hacer fotografías; lo demás pasaba a un plano secundario.

Comenzó en la fotografía por casualidad (antes se había dedicado al canto y a la pintura), pero también por necesidad, que no desapareció hasta pocos años antes de su muerte, cuando como fotógrafa reconocida pudo olvidar las penurias económicas que le acecharon casi toda su vida.

“Dispara desde el estómago” (Shoot from the gut). Ésta es una de las frases más célebres de la fotógrafa, quien además de su faceta como artista, desarrolló una gran labor como profesora, influyendo de manera radical en una generación de fotógrafos entre los que se cuentan referentes como Diane Arbus o Larry Fink.

Model pertenece a ese grupo de artistas que, huyendo de la guerra y la situación en Europa, llegó a Nueva York a finales de los años treinta para encontrar refugio e inspiración. La ciudad la fascinó, y se convirtió en protagonista, objeto de estudio y laboratorio de pruebas para ella. No en vano Weegee, Helen Levitt y la propia Lisette Model han sido calificados como “los fotógrafos de Nueva York”.

Gracias a sus primeras fotografías conocidas, las que retratan la sociedad decadente y perezosa de la Costa Azul (la serie Promenade des Anglais) consigue su primer trabajo de la mano de Ralph Steiner, editor de la revista PM’s Weekly. Steiner publica expectante, las fotografías de la burguesía en reposo: la mirada incisiva de Model comienza a atraer atención.

En ese momento, el MoMA crea entonces su primer departamento de fotografía. Beaumont Newhall y Ansel Adams se interesan por su obra y compran algunas fotografías para la colección del museo. Son Ralph Steiner y Alexey Brodovitch quienes le facilitan ese contacto. Con éste último comienza la relación profesional más larga de su carrera (15 años). Brodovitch era entonces director de arte de la revista Harper’s Bazaar y una figura clave en el campo del diseño y la fotografía. “Positivo y negativo, soberbio e imposible. Realmente, justo como me gusta”, decía Model de él, mientras éste jaleaba a sus fotógrafos al ritmo del mantra: “Sorpréndeme“(Shock Me Aesthetics).


Durante muchos años publicó de manera regular en Harper’s Bazaar aunque trabajara con otras revistas. Exponía prácticamente todos los años en las colectivas de fotografía que realizada el MoMA y estaba en contacto con los fotógrafos de la Photo League. La artista no empezó a sentir la escasez de encargos hasta años más tarde, y en ese momento comenzó una labor docente excepcional tanto desde la New School for Social Research como a través de clases privadas. Ya nunca dejó de dar clase hasta 1983, año de su muerte.

Desde 1951 compaginó ambas actividades: enseñaba y hacía fotos. Dejó prácticamente de revelar (afirmaba que no podía estar en todo), pero cuando conoció al galerista interesado en su obra Gerd Sander, (nieto de August Sander) en los años setenta comenzó de nuevo. A finales de esta década se publica su monografía en Aperture (con prólogo de la también fotógrafa y gran amiga Berenice Abbot) y un número de la revista Camera dedicado a su obra, realizado en colaboración con Allan Porter. En los últimos años de su vida los problemas económicos desaparecieron: Evsa Model había fallecido y su vida había cambiado.

Model comenzaba una fotografía mirando, viendo lo que otros no podían ver, y terminaba el proceso en el laboratorio, recortando los negativos para que éstos respondieran a la intensidad que ella había vislumbrado. Su proceso fotográfico la distingue. Sus imágenes están dotadas de una cierta ironía o compasión, son primeros planos que nos permiten entrar en el ámbito privado del fotografiado, escenas de calle que nos hablan de una privacidad de alcoba

En la selección realizada para esta muestra se encuentran imágenes representativas de sus series más conocidas (como pueden ser Promenade des Anglais y Sammy’s), pero también aparecen fotografías de otros trabajos de gran importancia como Pedestrians o las imágenes de Reno y Las Vegas que le encargó la revista Ladies Home Journal.

“Lo que me interesa es la superficie. Porque la superficie es el interior. La gente siempre dice que hay que investigar dentro. Olvídalo. Todo está por fuera”, afirmaba la artista

Las imágenes de Model retratan una época, pero llegan mucho más lejos. Son la semblanza del ser humano como género: vulnerable, fascinante y complejo. Nunca nos parecerá suficiente lo que podemos aprender de la observación detallada de los otros, y Model congela ese objeto de estudio para nuestro placer.

Nunca nos parecerá suficiente, nunca podremos cansarnos de las fotografías de Lisette Model; como no nos cansamos de las imágenes que nos recuerdan la grandeza y la miseria del día a día, el detalle, esos pequeños elementos definitorios que nos diferencian y nos hermanan de manera simultánea y contradictoria, a unos con otros.

Freaks: Un mundo compartido entre Diane Arbus y Tod Browins


Una primera aproximación al terror. El hombre encontrando como respuesta a una inquietud nacida de la más natural curiosidad, las puertas abiertas de lo grotesco: “Lo grotesco aparece cuando una carencia vital engendra grandes tormentos. [...]La complejidad de lo grotesco reside en su capacidad de expresar una infinitud interior, así como un paroxismo extremo.”[1] Apenas se llega con la esperanza de comprender los límites de su visión, cuando esta elude violentamente, dejando la imagen propia en todo su esplendor de transparencia. Una imagen que es ambigua, que es extraña, que se dispersa por los laterales de lo que se objetiva como deseable.

En 1962 Diane Arbus, fotógrafa norteamericana, descubre en el New York Theatre de Manhattan la película Freaks de Tod Browning, revelación que la haría redirigir sus convicciones, y enfocar su cámara ya no hacia las estériles pasarelas donde la alienación se presentaba como efecto digno de aprecio, sino en las calles, buscando documentar visualmente la imaginería reproducible alrededor de la gente colocada en la antípoda de la Sociedad. El resultado es una serie de retratos que muestran pasajes de lo humano, que se ocultan entre mecanismos como el maquillaje arquitectónico de la cultura y las exhortaciones destinadas a establecer hacía donde hay que dirigir la mirada. Estaba en medio Vietnam alimentando a la sociedad convulsa y autodeglutente, que al mismo tiempo creía tener como derivado de su Normalidad, la moneda de cambio moral para escoger entre lo deseable y lo indeseable, lo propiamente natural y lo degenerado. Esa ambigüedad en las valorizaciones, es del mismo tipo que la que treinta años antes, Browning tomó para nutrir el terror y lanzar al aire respirado por el espectador la pregunta que cuestiona por la identidad de lo terrible: Brillo epifánico para la buena Diane; entre imágenes de personas con deformaciones de nacimiento (y ya la indicación va requiriendo un eufemismo), transexuales, prostitutas, yonkis, y de la satisfecha familia norteamericana, se van tejiendo historias de vértigo.



Y ahora ¡que comience la función! Tod Browning, hombre de espectáculo, que a los dieciséis años se fugó con el circo itinerante que recorría los extremos de los ríos Ohio y Mississippi, inició su travesía sirviendo de voceador: “es”[2] gritaba, imitando el estilo del famoso agente de circos de finales del XIX Tody Hamilton, quien declaraba convencido: “dar a conocer un hecho mediante el lenguaje ordinario es permitir que surja la duda respecto al hecho en si”[3], lo cual remitía al uso de palabras pomposas como estrategia para dominar susceptibilidades.

Inmerso en el ambiente circense, Browning fue aumentando sus habilidades entreteniendo al público. Tras pasar por todos los gremios posibles, alcanzó el punto álgido en su carrera de trotamundos representando a un “Cadáver viviente”, acto que se ejecutaba sepultándolo a dos metros bajo tierra, al interior de un ataúd dispuesto con ventilación especial y un compartimiento para guardar bombones cubiertos de chocolate. Los asistentes recibían entradas para el entierro y la exhumación, deleitándose con el regreso a la vida del muerto. La fructífera ilusión terminó cuando las autoridades de Madison, Indiana, prohibieron el espectáculo por violar el Sabbat y bajo el delito de fraude, multaron a la compañía por 14.07 dólares, cantidad que constituía el total de los ahorros de los integrantes.

La carrera en Hoolywood de Tod, comenzaría poco después, impulsada en sus inicios por su facilidad para desenvolverse como actor de comedias que se producían semana a semana, según el gusto de público que acudía a las salas a divertirse con esas farsas periódicas; llegaría con el tiempo a formarse como célebre director, teniendo en su haber más de cincuenta películas filmadas al momento en que llegó a sus manos el relato Spurs de Tod Robbin; en él se cuenta historia de un peculiar triángulo amoroso, entre un enano de circo cuyo acto consistía en montar elegantemente un perro blanco, y una pareja de jinetes; El pequeño hombre recibe una cuantiosa herencia, y pide en matrimonio a la amazona; esta pensando que la longevidad de los enanos es reducida, acepta pese a estar enamorada de su compañero, sabiendo que sin dinero nunca podrá casarse con él. En la fiesta para celebrar la unión, la mujer es rodeada por los hombres exhibidos como monstruos: microcéfalos, amputados, personas con retraso mental. Todos cantan y brindan en una enorme copa con la cual dan a beber a la mujer ovacionándola, como signo de inclusión en su grupo. Borracha, se exalta gritándoles que nunca será un fenómeno como ellos, y toma a su esposo como un niño sobre sus hombros, haciéndole “el caballito” y diciéndole que lo llevará a recorrer toda Francia. La historia desemboca en la mujer desfigurada por el sol y la fatiga, producto de la presión ejercida por su esposo para hacerla cumplir lo que borracha había dicho tan ufanamente, sirviéndose para esto de un látigo y unas espuelas; cuando su enamorado trata de liberarla del yugo del enano, muere entre las fauces del perro. La anécdota es modificada por Browning, para crear personajes dotados de bondad, marcando el contraste entre estos hombres rechazados por sus deformidades, y el mundo tratando de sacar ventaja de ellos, representado por la mujer (que para la película se vuelve una trapecista, amante del hombre fuerte del circo, y que en conjunto envenenan al pequeño Hans para quedarse con su fortuna) y su amante, quienes los toman como objeto de burla. Al darse cuenta de la estratagema que buscaba su muerte y la visión que su mujer tenía de todos ellos, Hans planea la venganza. Aun en cama, exclama: Monstruos, repitiendo las palabras de repudio con que el mundo exterior los señalaba.


La filmación duró nueve semanas, de octubre a diciembre de 1932, y utilizó personas que padecían las deformidades que necesitaban representar en pantalla. Entre varias complicaciones durante el rodaje, como la separación del grupo de estrellas circenses a un comedor distinto del resto de personas de la MGM, para evitar encuentros que otros actores y ejecutivos consideraban desagradables, la película fue estrenada causando repulsión y terror (a pesar de la censura que había obligado a retirar media hora de película de la versión original). Rescatada por la época en que Diana la conoció, sería revalorada en la historia del cine, llegando a ser exhibida en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, junto a las fotografías de Arbus.

Digamos ahora, ¿Qué es lo grotesco?



1] E.M. Cioran. En las Cimas de la desesperación, p.37

[2] David J. Skal. Monster Show, p.30

[3] ibidem.

domingo, 9 de mayo de 2010

Antes y después de Arbus.

En el año 2005, el Washington Post se contactó con algunas de las más memorables personas a quienes Diane Arbus retrató en el pasado, para que puedan compartir su experiencia en el momento que fueron partícipes de las fotografías, así también años después de las mismas.

Muchas de estas personas, además de sus familiares, al principio no comprendían las imágenes que Arbus retrataba. Las consideraban ofensivas o hasta "poco agradables", respecto a lo que podrían haber sido desde otro punto de vista. Algunos, hasta sentían que eran perturbadoras. Aún así, muchas de las personas fotografiadas, en realidad, no recuerdan el momento como un evento traumático, ya que eran muy pequeños y no era algo que les importara.

Años y décadas después de la publicación de sus fotografías, todas las personas concuerdan en saber exáctamente el por qué detrás de cada imagen, y comprenden que no era una "ofensa" la que Arbus estaba realizando, sino que intentaba expresarse mediante ellas. Ahora, con una mayor madurez para comprender sus obras, aquellos que fueron fotografiados encuentran fascinante a Arbus, así como ella los consideraba a ellos.

Lee la noticia entera aquí

Fotografías por Diane Arbus

Aquí puedes ver una selección de sus fotografías



Con sus propias palabras

"Una fotografía es un secreto sobre un secreto. Cuanto más te dice, menos sabes"
"A photograph is a secret about a secret. The more it tells you the less you know."

"Nunca tomé una fotografía como la intencioné. Soempre resultan mejores o peores"
"I never have taken a picture I've intended. They're always better or worse."

 "Creo realmente que hay cosas que nadie puede ver si yo no las fotografío".
"I really believe there are things nobody would see if I didn't photograph them."

"Trabajo desde la incomodidad. Por ello, me refiero a que no me gusta arreglas las cosas. Si estoy parada en frente de algo, en vez de cambiar su disposición, modifico la mía."
"I work from awkwardness. By that I mean I don't like to arrange things. If I stand in front of something, instead of arranging it, I arrange myself."

"La mayoría de las personas pasan su vida temiendo que tendrán una experiencia traumática. Los "freaks"  nacieron con su trauma. Ellos ya han pasado su prueba en la vida. Ellos son aristócratas”
"Most people go through life dreading they'll have a traumatic experience. Freaks were born with their trauma. They've already passed their test in life. They're aristocrats."

"Lo que más me gusta es ir a donde nunca fui"
"My favourite thing is to go where I've never been."

"Nunca nada es igual a como alguien dice que lo fue"
"Nothing is ever the same as they said it was."

"Cuanto más específico eres, más general lo será"
"The more specific you are, the more general it'll be." 

"Lo importante es saber que nunca sabes. Siempre estás tanteando tu camino"
"The thing that's important to know is that you never know. You're always sort of feeling your way."

"Ves a alguien en la calle, y esencialmente lo que notas son sus defectos"
"You see someone on the street, and essentially what you notice about them is the flaw."